(De una niña a cambio de un amante).

 

Hizo pacto con el diablo
una muchacha elegante:
prometió darle su alma
en reemplazo de un amante.

Por combatir la soledad
haría yo cualquier cosa
una joven veleidosa
pensaba con propiedad
decía con claridad
sé bien de lo que les hablo
que escondida en un establo
encontró la solución
por vivir una pasión
hizo pacto con el diablo.

Pidió alguien que la amara
la encarnación de un galán,
lo más lejano a un patán,
un hombre que la cuidara
“quisiera que me adorara”
dijo ella con gran desplante,
“y que no sea atorrante
es lo que yo más quisiera”,
pues resultó que ella era
una muchacha elegante.

Ante tantas peticiones
pensó un poco el demonio
que quizás al manicomio
llegaría sin dilaciones
pero él sin vacilaciones
y tal como siempre en calma
el diablo frotó sus palmas
y aceptó la transacción,
la niña en negociación
prometió darle su alma.

Ni un mago ni un hada
lo habrían hecho mejor,
cuando ella tuvo el amor
dejó de ser desdichada,
sin embargo, desalmada
vivió de ahí en adelante,
recordó en todo instante
que le dio a Satanás
su esencia así sin más
en reemplazo de un amante.

Juntando todos los hechos
no queda más que agregar
que no pudo ni alegar
por tener vacío el pecho,
y que no tuvo derecho
de querer a su querido
como él hubo merecido,
por eso es que una noche
sin hacer el menor boche
como él llegó él se hubo ido.

Por ver Los Andes moteados
y los árboles nubosos
emprendí viajes grandiosos
a rincones alejados.

Queriendo cambiar mi vida
dejando la adversidad,
abandoné mi ciudad
en una rápida huida;
pronto me encontré metida
en mil parajes soñados,
por muchos días soleados
tranquila me fui moviendo,
mil millas fui recorriendo
por ver Los Andes moteados.

En la selva me perdía
buscando a los jaguares,
andando entre los manglares
tantas cosas yo veía;
a mí misma me decía
que eran tiempos dichosos
aunque un poco calurosos,
pero todo mejoraba
disfrutando una guayaba
y los árboles nubosos.

Luego me solté el pelo
y me subí a una barcaza
como queriendo dar caza
a las regiones de hielo,
no conocí ni un recelo
en el glaciar portentoso
todo lucía hermoso,
eso es lo que yo siento
yo les juro que no miento:
emprendí viajes grandiosos.

Me llené de los aromas
y también de los sabores,
me olvidé de los dolores
entre océanos y lomas;
oye Sol, tú que te asomas
dime si tú has encontrado
más lugares encantados
que pudiera visitar
pues quisiera yo viajar
a rincones alejados.

Aunque he vuelto yo espero
tener oportunidades
de ver puertos y ciudades;
recorrer el mundo entero
de las cosas que yo quiero
y que me hacen soñar
son volar y navegar
unas de mis favoritas
por las tierras más bonitas
añoro volver a andar.

Los poetas que me animan
con palabras musicales
me traen la inspiración
en sus versos inmortales.

Desde chica me he metido
entre libros y cuadernos,
en veranos y en inviernos
yo bastante he leído;
en ellos he conocido
a los que crean y riman
y a las palabras subliman
con un divino aliento,
en breve yo les presento:
los poetas que me animan.

De los autores modernos
Rimbaud me ha cautivado
junto a Baudelaire brindado
y he vuelto de los infiernos;
sin espíritu materno
Alfonsina con sus cabales
composiciones mortales
me ha dejado un espacio
pa que construya despacio
con palabras musicales.

La Juana del Uruguay
con sus lenguas de diamante
me dice: “ve adelante”
y yo respondo que: “ay”;
entre el Polonio y Quintay
espero sin condición
Vicente, la conclusión
del viaje en paracaídas,
pues tus sílabas perdidas
me traen la inspiración.

A Dylan con su guitarra
yo creo también le debo
pues con sus temas compruebo
que el rock no es mera chatarra,
también John Lennon me agarra
y les doy gracias totales
a todos por ser geniales
y ayudarme en mi quehacer
y por sentirme renacer
en sus versos inmortales.

(Que trata de una que no aprende nunca).

Yo tengo la convicción
y la profunda certeza
que no manda la cabeza
donde manda el corazón.

Caminaba por las calles
recordando el pasado
en que decía a mi amado:
“ay, mi cielo, no me falles”;
yo repaso los detalles
con completa atención
para sacar la conclusión
que a esta hora nos convoca:
de que me he vuelto una loca
yo tengo la convicción.

Me han visto hablando sola
soñando también despierta
con una razón incierta,
diciéndole al aire: “hola”.
Ya que la pena me asola
como a la flor la maleza
me convenzo con crudeza,
del fin de mi sentimiento
ya tengo el convencimiento
y la profunda certeza.

Desato mis sinsabores
y espero que él no se entere
porque quizás sí me quiere,
pero tiene más amores,
me quedo con mis dolores
trabajando mi tristeza
tratándome con rudeza
pa que sea algo olvidado,
aunque mucho me han contado
que no manda la cabeza.

Armada para el destino
con la experiencia convivo,
ya sin buscar el motivo
del mal andar masculino,
porque de nuevo él vino
a cantarme a mi balcón
y lo recibo sin razón
ya sin poder entenderme
y he debido someterme
donde manda el corazón.

(Que trata de una que se descoca por amor)

De una naranja madura
con limón hago una sopa;
del besito que me diste
¡qué dulce quedó mi boca!

Llegaron las primaveras
y con ellas tu rico aroma
entrañable él se asoma
me arroba sin más espera;
quisiera ser la primera
que iniciara esta aventura
por eso sin más premura
en tus labios voy pensando
y creo estar disfrutando
de una naranja madura.

Melisa para la calma
es lo que ando buscando
pues tanto te voy soñando
que se acelera mi alma.
Ya con mis ganas se empalma
viajando de proa a popa
un deseo que me arropa
aunque me sienta desnuda,
por eso y por si me ayuda
con limón hago una sopa.

Ayer tú me regalaste
eso que yo más quería,
mas luego te perdería
bien sola que me dejaste,
será que me olvidaste
ya que tan pronto te fuiste;
“le di al pichón alpiste”
yo siento que tú creías,
que al tiempo te arrepentías
del besito que me diste.

Malditos sean los días
de pólenes y de flores
en que he de vivir amores
solo para que te rías,
es claro que no te lías
y que hasta me encuentras loca
mientras mi ser se descoca
por ti sin poder odiarte,
ya que después de besarte
¡qué dulce quedó mi boca!

Me llamo doña Tamara
de repente doña Hortensia
no tengo tanta paciencia
pa la vida que me encara.

En la calle Recoleta
yo vine a dar a este mundo
llorando al primer segundo
nací con la pataleta
pequeña pero inquieta
se me notaba en la cara
que saldría un poco rara
años ya pasaron siento
aún así me presento:
me llamo doña Tamara.

Más grande yo fui variando
de callada a habladora
de pasiva a peleadora
les digo que iba mutando
pero siempre iba cantando
cantando con inconsciencia
más veces con insolencia
Violencia me apellidaron
por eso es que me nombraron
de repente doña Hortensia.

Dicen que mi humor es malo
riéndome lo confirmo
pero aquí también afirmo
que a algunos yo les regalo
un cariño y no un palo
pues también tengo decencia;
lo mejor de mi existencia
la reciben unos pocos
con el resto de los locos
no tengo mucha paciencia.

Tuve que salir pequeña
para aprender a crecer
y por pasos conocer
lo que nadie te enseña
hago una breve reseña
porque el tiempo no para
no avisa y no prepara
y aunque no deje una pista
yo debería estar lista
pa la vida que me encara.

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