(De una niña a cambio de un amante).
Hizo pacto con el diablo
una muchacha elegante:
prometió darle su alma
en reemplazo de un amante.
Por combatir la soledad
haría yo cualquier cosa
una joven veleidosa
pensaba con propiedad
decía con claridad
sé bien de lo que les hablo
que escondida en un establo
encontró la solución
por vivir una pasión
hizo pacto con el diablo.
Pidió alguien que la amara
la encarnación de un galán,
lo más lejano a un patán,
un hombre que la cuidara
“quisiera que me adorara”
dijo ella con gran desplante,
“y que no sea atorrante
es lo que yo más quisiera”,
pues resultó que ella era
una muchacha elegante.
Ante tantas peticiones
pensó un poco el demonio
que quizás al manicomio
llegaría sin dilaciones
pero él sin vacilaciones
y tal como siempre en calma
el diablo frotó sus palmas
y aceptó la transacción,
la niña en negociación
prometió darle su alma.
Ni un mago ni un hada
lo habrían hecho mejor,
cuando ella tuvo el amor
dejó de ser desdichada,
sin embargo, desalmada
vivió de ahí en adelante,
recordó en todo instante
que le dio a Satanás
su esencia así sin más
en reemplazo de un amante.
Juntando todos los hechos
no queda más que agregar
que no pudo ni alegar
por tener vacío el pecho,
y que no tuvo derecho
de querer a su querido
como él hubo merecido,
por eso es que una noche
sin hacer el menor boche
como él llegó él se hubo ido.