Por ver Los Andes moteados
y los árboles nubosos
emprendí viajes grandiosos
a rincones alejados.

Queriendo cambiar mi vida
dejando la adversidad,
abandoné mi ciudad
en una rápida huida;
pronto me encontré metida
en mil parajes soñados,
por muchos días soleados
tranquila me fui moviendo,
mil millas fui recorriendo
por ver Los Andes moteados.

En la selva me perdía
buscando a los jaguares,
andando entre los manglares
tantas cosas yo veía;
a mí misma me decía
que eran tiempos dichosos
aunque un poco calurosos,
pero todo mejoraba
disfrutando una guayaba
y los árboles nubosos.

Luego me solté el pelo
y me subí a una barcaza
como queriendo dar caza
a las regiones de hielo,
no conocí ni un recelo
en el glaciar portentoso
todo lucía hermoso,
eso es lo que yo siento
yo les juro que no miento:
emprendí viajes grandiosos.

Me llené de los aromas
y también de los sabores,
me olvidé de los dolores
entre océanos y lomas;
oye Sol, tú que te asomas
dime si tú has encontrado
más lugares encantados
que pudiera visitar
pues quisiera yo viajar
a rincones alejados.

Aunque he vuelto yo espero
tener oportunidades
de ver puertos y ciudades;
recorrer el mundo entero
de las cosas que yo quiero
y que me hacen soñar
son volar y navegar
unas de mis favoritas
por las tierras más bonitas
añoro volver a andar.

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